Jaime Rodríguez: El decano de ADC Parque Sureste

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ENTREVISTA 

Jaime Rodríguez, «El Decano» de ADC Parque Sureste

Dicen que la verdadera grandeza de un club de fútbol no se mide por los trofeos que brillan en sus vitrinas, sino por las personas que han construido su historia día tras día, bajo la lluvia o el sol de justicia. Hoy tenemos el honor de sentarnos a charlar con una auténtica institución del ADC Parque Sureste: Jaime Rodríguez.

Jaime no solo es el coordinador de las categorías municipales —guiando a nuestros chupetines, prebenjamines, benjamines y alevines de fútbol 7—, sino que es la persona en activo con más años de trayectoria en nuestra casa. Para cientos de niños de Rivas, él ha sido su primer contacto con un campo de fútbol. Es quien les ata las botas por primera vez, quien seca las lágrimas cuando el balón no rueda como quieren, y quien les enseña que este deporte, antes que cualquier otra cosa, es un juego para ser feliz.

Hablamos con la historia viva del Parque Sureste. Un formador incansable que conoce el verdadero significado de la palabra ‘cantera’ y que sigue pisando el césped con la misma ilusión del primer día. Prepárense para una charla llena de nostalgia, anécdotas y mucho, mucho corazón.

Bienvenido, Jaime.

## Historia y Trayectoria en el Club

  • La perspectiva del tiempo: Eres la persona más antigua del club. Echando la vista atrás a tus primeros años, ¿qué es lo que más ha cambiado en el Parque Sureste y qué esencia sigue intacta? 

    JR: No sé qué decirte, porque desde que llevo yo aquí, cada vez somos más, con las mismas instalaciones, y ya te digo, no veo que haya habido mucho cambio.

    Sí que es verdad que lo que se ve es, por ejemplo, entrenadores todavía más preparados que antes, todos titulados. Todo eso sí que ha cambiado con respecto a cuando yo empecé. Siempre había algún padre que arrimaba el hombro de entrenador. Y ahora no, ahora hay que tener títulos en todos los aspectos.

  • El motor inagotable: Después de tanto tiempo enseñando a jugar a las nuevas generaciones, ¿qué es lo que te sigue motivando cada temporada para bajar al campo con la misma ilusión del primer día?

    JR: Me motiva mucho.  Yo empecé con los chupetines nacidos en 2007, ¿vale? Y sigo coordinando a los chupetines. O sea, este año tengo a los de 2021, y 2020. Con lo cual, la motivación es la misma. Porque son niños y retos nuevos, y al final, es para hacer crecer al club.

  • Jugadores que regresan: Seguramente hayas entrenado a niños que hoy ya son adultos, o incluso puede que estés entrenando a los hijos de tus primeros jugadores. ¿Qué se siente al ver ese ciclo vital dentro del club?

    JR: A hijos todavía no… pero sí que es verdad que me gusta mucho ver a jugadores que llevan mucho tiempo aquí, desde pequeñitos y que todavía siguen aquí.

## El Reto de los Más Pequeños (Chupetines a Alevines)

  • Aprender jugando: En la etapa de chupetines y prebenjamines, el niño apenas está descubriendo su cuerpo y el balón. ¿Cuál es el secreto para mantener la atención de niños tan pequeños y enseñarles mientras se divierten?

    JR: A ver, tú lo has dicho. Hay que enseñarles mientras se divierten. Si no se divierten, ni aprenden ni quieren venir. La motivación siempre es que estén deseando que llegue el día del entrenamiento.

  • La transición al fútbol 7: Como coordinador, ves la evolución desde que dan sus primeros toques hasta que llegan a alevines, donde ya hay más táctica y competición. ¿Cómo se gestiona ese paso para que no pierdan la sonrisa por la presión de ganar?

    JR: Los resultados vienen si yo me lo paso bien, si estoy atento, si entreno en condiciones. Si de verdad le metes mucha presión a un niño nunca puede llegar a nada, porque al final lo que haces es frustrarle. Entonces lo que hay que hacer es eso, que se diviertan y ya vendrán los resultados.

  • El primer maestro: Para muchos de estos niños, tú eres su primer entrenador. ¿Qué valores consideras fundamentales inculcarles en esos primeros años para que sean buenos deportistas el día de mañana?

    JR: Pues en realidad sí. Al final lo que tratas es educarlos deportivamente. La educación corresponde a los padres, pero luego hay una educación deportiva. Es lo que tratamos de hacer aquí. No solo jugar y competir, sino también una educación deportiva.

## La Gestión del Entorno

  • La escuela de padres: Cuando los niños son tan pequeños, a menudo es también el primer contacto de los padres con el fútbol organizado. ¿Cómo se educa o se guía a las familias para que entiendan que a estas edades el resultado en el marcador es lo de menos?

    JR: A ver, me gustaría tener esa varita mágica para que los padres lo entendieran como muchas veces los entienden los niños. Generalizo, casi siempre lo que les importa es ganar y da igual cómo y, el cómo, muchas veces en estas edades, no está bien. Yo siempre les digo que los primeros que quieren ganar son los niños, el entrenador y los padres, pero en el fútbol no se consiguen siempre resultados positivos, a pesar de que los padres quieren que todos los resultados sean positivos.

## Legado y Visión Personal

  • El sello Jaime Rodríguez: Si pudieras elegir una sola cosa, un solo recuerdo o enseñanza que te gustaría que cada niño que pasa por tus equipos se lleve para siempre, ¿cuál sería?

    JR: ¡Uf! Complicado. A mí me gusta y me motiva mucho siempre que me ven por la calle o fuera del campo, me saluden y tengan un buen recuerdo de mí, eso sí que me ilusiona mucho. Eso sí que me da mucha alegría.

  • El futuro del fútbol municipal: ¿Cómo te imaginas las categorías inferiores del Parque Sureste dentro de otros 10 años?

    Jajajaja, no sé si yo sí estaré tanto, pero espero que el fútbol base mejore cada día en este club.

  • Anécdota final: ¿Cuál es la anécdota más divertida o tierna que hayas vivido con los chupetines?

    A ver, ¿divertida? Pues mira, te voy a contar una anécdota en un partido de chupetines en Arganda que puse de portero, me acuerdo el nombre, se llamaba Agustín, y se sentó en la raya de la portería y mirando para la red, jugando con las bolitas de caucho negro y, evidentemente, cuando nos atacaron yo empecé a gritarle Agustín, Agustín, Agustín… no se levantó y nos metieron gol. El padre y yo, cada vez que la recordamos nos reímos un montón. Pero como de esas hay un muchas…

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